Lograr que los niños aprecien las herramientas que les aportará en el mañana el hábito de la lectura es complicado en el mundo actual. Los videojuegos y el Internet los seducen, y/o simplemente no les gusta o prefieren realizar otras actividades, y es completamente entendible, pues es lo que los rodea. Sin embargo, no solamente los profesores tienen el deber de incentivar el gusto por las letras; el trabajo más arduo es de los padres en sus respectivos hogares.Se cree que los padres tienen mucho que ver en el papel de alfabetizar, ya que es en el hogar donde se inicia el aprendizaje de este hábito.
Hay niños que aprenden a leer, antes o después de ingresar a la escuela, sin que les enseñen a descifrar palabras o significados. Aprenden en sus casas, con mayor o menor independencia de lo que se les enseña en clase, ya que son niños que han adquirido el gusto por la lectura cuando sus padres u otras personas les leían libros en voz alta.
Al niño que le gusta que otros le lean cosas, aprende a querer los libros, impresionados por el interés que el padre o la madre sienten por la lectura, así como el gozo que manifiestan leyendo en voz alta las historias que les fascinan. Luego empieza por su cuenta a escoger palabras y aprende a reconocerlas con la ayuda de sus padres. De esta manera el niño se enseña a sí mismo a leer.
“El proceso de lectura tiene características esenciales que no pueden variar. Se debe de comenzar con un texto que tenga alguna forma gráfica; el texto debe de ser procesado como lenguaje, y el proceso debe de terminar con la construcción de significado. Sin significado no hay lectura y los lectores no pueden lograr significado sin utilizar el proceso”. (Ferreiro 1996)
La instrucción tradicional de lectura está basada en la enseñanza de los rasgos ortográficos, nombres de letras, relaciones de letras y sonidos y así sucesivamente. Está focalizada en aprender a identificar las letras, sílabas y palabras.
Nosotros podemos ayudar a crear este hábito en los niños sin necesidad que lo sientan como un castigo para ellos, de manera de no provocarles rechazo.
Por ejemplo: visitar regularmente la biblioteca con los niños y mostrarles las revistas para niños, pues con esto los ayudaremos a encontrar los temas que a ellos les interesa. También es recomendable que nosotros o algún integrante de la familia lea en voz alta y comente con ellos la lectura, ya que disfrutarán con la actividad, indistintamente de la edad que tengan.
Si se aburren, los cuentacuentos, proyectos manuales, películas y todo lo que apoye la lectura, es bienvenido, ya que a los pequeños por lo general les cuesta mantener la atención en una sola actividad durante mucho tiempo.
Además, debemos darles a los niños la libertad de poder hojear los libros, revistas y discos, para que vayan creando sus propios gustos en el mundo de la narración.
Pero sin lugar a dudas lo esencial es no obligar a los pequeños a leer, ni tampoco utilizarlo como un castigo, porque así solamente se crea un rechazo hacia la lectura.
Tomando conciencia de las situaciones actuales y teniendo paciencia, probablemente conseguiremos que nuestros niños se interesen y motiven para adquirir este hábito, lo que permitirá que a futuro obtengan mejores calificaciones, ideas y conocimientos.Karina Núñez V. HH.CC. y TIC
